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Entrenamiento · 10 de septiembre de 2026 · 7 min de lectura

Enseñar el llamado: no gastes la palabra repitiéndola

Practica dentro de casa y aumenta distracciones poco a poco. Una correa larga aporta seguridad mientras la respuesta todavía se está formando.

Perro corriendo feliz hacia su tutor durante práctica de llamado con premio.

AVSAB respalda el entrenamiento mediante recompensas. Para enseñar el llamado, empieza donde sea casi imposible fallar. Di la señal una vez, retrocede unos pasos y recompensa cuando el perro llegue. Haz pocas repeticiones y termina mientras todavía quiere participar.

Guía rápida: Enseñar el llamado: no gastes la palabra repitiéndola
NombreElige una señal y úsala una sola vez por intento.
CorrePremia con algo que realmente le importe al perro.
PremiaAvanza de casa a espacios seguros con correa larga.
EvitaNunca confíes el control físico únicamente al llamado.

La recompensa debe competir con lo que el perro deja. En casa puede bastar comida. En un jardín quizá necesite un premio mejor, juego o permiso para volver a olfatear. Venir no debería anunciar siempre el final de la diversión.

Aumenta la dificultad por capas. Primero otra habitación, después un pasillo o patio seguro y luego un lugar tranquilo con correa larga. Si deja de responder, la sesión avanzó demasiado rápido. Reduce distancia o distracción en vez de repetir la palabra veinte veces.

No llames para castigar y no persigas al perro. Si necesitas sujetarlo, acércate con calma o usa la correa larga. Ningún llamado es infalible frente a tráfico, miedo o una persecución. Las puertas, cercas y correas siguen siendo medidas de seguridad.

En Villa CanInna, una respuesta básica al llamado facilita cambios de área, pero nunca sustituye puertas cerradas y manejo físico. También pedimos identificación. El mejor entrenamiento necesita un respaldo cuando algo inesperado ocurre.

No gastes la señal cuando sabes que perderá

El llamado se construye en ambientes fáciles y con una línea larga antes de probarlo cerca de distracciones. Di la señal una vez, retrocede y paga generosamente cuando el perro llega. Después vuelve a liberarlo algunas veces. Si venir siempre termina el paseo, tu perro aprende que acercarse hace desaparecer lo que quería.

Nunca uses el llamado para regañar ni repitas la palabra diez veces. Si no responde, reduce distancia y dificultad. Guarda una señal distinta para emergencias y practícala pocas veces con una recompensa excepcional. Aun con buen entrenamiento, la correa sigue siendo necesaria junto a tránsito, fauna o zonas sin cerco.